martes, 22 de junio de 2010

GREG SANCHEZ Y SU ESPOSA NIURKA SALIVA

Los ojos y oídos del G-2, el órgano del espionaje cubano, aparecen como sombra detrás de Niurka Sáliva Benítez, tercera esposa de Greg. Esta mujer tiene dentro de su escolta personal a un hombre discreto, de modales afables: Javier Alfredo Molina Benítez, uno de los medios hermanos de la mujer del frustrado candidato al gobierno quintanarroense.

De acuerdo con reportes del gobierno federal, este hombre fue entrenado en tiro por la policía de Cuba y realizó estudios en la escuela del órgano de seguridad del Estado, es decir, donde se prepara a los espías.

Otro medio hermano de Niurka, Alfredo Javier Molina Benítez, es un ingeniero en electrónica que contrajo matrimonio con la mexicana Rosa del Rosario (hija de empresario Guillermo del Rosario Hernández, exsecretario local de Turismo y representante legal de la empresa Promociones Bahía Azul) gracias a la cual obtuvo la naturalización para después separarse de ella.

Él fue quien se fingió enfermo, en febrero de 2005, para que Niurka Sáliva, su media hermana, pudiera entrar a México con una visa “humanitaria”. Niurka y Greg ya se habían casado en Cuba, pero ella aún no podía salir de la isla. Una vez en México, su marido la ayudó a regularizar su situación migratoria para obtener la residencia y, después, naturalizarse.

En el otoño de 2004 Niurka Sáliva Benítez era una joven a la que le faltaba un semestre para acabar la carrera de medicina, con especialidad en pediatría; entonces conoció a Gregorio Sánchez Martínez, quien viajaba con frecuencia a La Habana. El acostumbraba hospedarse con un matrimonio cubano: Pedro y Julia. El hombre fue agente del G-2 pero cayó en desgracia cuando se descubrió que regenteaba jineteras, como se conoce a las prostitutas cubanas.

El día que Greg conoció a Niurka fue cuando ella aceptó que le diera un aventón, se hicieron novios y a los pocos meses se casaron en La Habana. El padre de la muchacha, José Ángel Sáliva Pino, era un guajiro que combatió en la Revolución, fue oficial del Servicio de Intendencia y alcanzó el grado de coronel. A pesar de que perteneció al aparato de seguridad, en sus últimos años de servicio en el ejército cubano se desempeñó como director del Museo del Ministerio del Interior.

Su hija era buena estudiante, tenía promedio casi perfecto. Cuando llegó a México su marido la mandó a estudiar oratoria con un pastor evangélico originario de Guadalajara, comenta una fuente allegada a ambos que pidió permanecer en el anonimato.

Con preparación o sin ella, la esposa de Greg ha demostrado un manejo de imagen frente a la cámara y un perfil de mujer abnegada que le valió ser considerada posible “sustituta” para la candidatura al gobierno del estado, posibilidad que fue desechada hace unos días por la dirigencia nacional del PRD. Su papel se ha reducido a ser la “representante” de su marido en los mítines multitudinarios que se han organizado en la zona popular de Cancún, donde conservan bases de apoyo.

Las aristas de la “extraña presencia” de cubanos en Cancún comienzan ahora a apuntar hacia el DIF municipal, instancia que encabezó la esposa de Greg hasta antes de que éste pidiera licencia para contender por la gubernatura.

Algunas versiones coinciden en que de ese DIF salieron las solicitudes de permisos para el ingreso de médicos y otros profesionistas cubanos invitados a realizar labores sociales a través de la organización Todos Somos Quintana Roo, que opera principalmente en el norte del estado, donde se fragua el tráfico de isleños hacia Estados Unidos.

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