La organización Reporteros Sin Fronteras publicó en diciembre las estadísticas de los periodistas y bloggers censurados y asesinados durante 2009: la cifra supera al de su año antecesor y por poco iguala al 2007, donde más periodistas murieron en los últimos quince años. Sí, es una pena, una pena que a usted (llámese celador, matemático, boxeador, médico, etc.) también le debería de importar.
Durante el año pasado 76 periodistas fueron asesinados, 33 secuestrados, 573 detenidos, 1456 agredidos y/o amenazados, 157 nuevos exiliados, un blogger muerto en la cárcel, 151 bloggers detenidos y 61 agredidos: más de dos mil personas fueron privadas de un derecho básico y con ello muchísimas más de otro derecho como la verdad.
Es que recordemos cuando varias agencias periodísticas del mundo no mandaban sus trabajadores al medio oriente para comunicar qué pasaba allí, pues transmitir una información veraz sobre lo que acontecía era prácticamente igual a perder la vida.
Pero no solo los periodistas sufren de este abuso, también los bloggers: Yoani Sánchez, una de las más influyentes cibernautas del mundo y escritora del blog Generación Y, fue raptara y maltratada por el gobierno cubano, como ella misma denuncia.
Dicen que las preguntas son la fuente del conocimiento, como también que los periodistas son los que las formulan, por lo que si hay censura no hay preguntas y si no las hay, tampoco conocimiento. Ahí es donde a usted lo toca.
Este tema no solo nos debería importan al director de Blog.com.co o a mí porque vamos por la línea del periodismo, sino que a usted también, porque usted consume noticias, quizás lee columnistas o ve productos de opinión seguidamente, por lo que debería esperar –y exigir- un trabajo profesional, pero no lo habrá si se siguen callando personas con ética profesional.
El Gobierno de este país no tiene su principal arma en todas las que compra, sino justamente en los medios de comunicación: manipulan, mandan a varios periodistas de los medios de comunicación más populares a decir pavadas, callan con mucho cuidado a periodistas que hacen bien su labor.
Y es que para no ir más allá, las estadísticas muestran que en Colombia un periodista murió, y la mayoría de colombianos sabe ¿quién fue, qué hacía y dónde lo hacía? Y qué raro que en las noticias de RCN o Caracol, por ejemplo, donde prevalecen las muertes, este hecho no haya hecho eco.



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